Y eso es lo que necesitamos los argentinos. Salud, que desde antiguo significa armonía del cuerpo y del espíritu. Porque de eso se trata, de poder armonizar los intereses sectoriales con los del conjunto, para lo cual es necesario poner primero a la Argentina. Este conflicto marcado por el lock out patronal realizado por los productores rurales tiene serias consecuencias.
El aumento del costo de vida; la debilidad estructural manifiesta que poseen los sectores de menores recursos, pero la peor es el culto a la manipulación de la información que se ha instalado.
¿Qué es lo que en el fondo está en discusión? El mundo ha ingresado en una era histórica de altos precios de los alimentos. Se estima que, en los próximos 10 años (2007-2017), habrá un incremento de 20% promedio en los precios de las carnes; de 30% en los del azúcar; de 40%/60% en el trigo, el maíz y la leche en polvo; de 60% en las oleaginosas y mantecas; y de 80% en los aceites vegetales.
Estas estimaciones constituyen sólo un piso del nivel efectivo de los aumentos, que podrían ser netamente superiores, según señala el informe presentado esta semana en París por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico).
El presidente baja en las encuestas por primera vez de manera sostenida. La oposición aún no capitaliza, pero las balas empezaron a entrar en el poder de los Kirchner. El humor social empieza a mutar de a poco, creyendo que aún hay tiempo para que los cambios lleguen, de manera tal, que lo que lo enamoró puede volver a ser. Pero ya nada será como antes.







