Uno de los peores errores en que puede caer, cuando hablamos de Política, es suponer que la palabra es capaz de ser comprendida por el solo hecho de ser oída o leída, como si tuviera un significado unívoco. ¿Qué queremos decir? Que siguiendo el famoso diálogo de Alicia a través del espejo , donde la protagonista desafía a Humpty Dumpty planteándole que la cuestión es si puedes hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes. La cuestión es –le respondió- la de saber quien manda. Eso es todo, o sea, el sentido de las palabras está dado por el poder, y en nuestros días, éste se expresa mediante un discurso compuesto de imágenes transmitidas mediáticamente, que poseen la suficiente ambigüedad para jugar entre lo imaginario y lo real, a lo cual se suele llamar «lo políticamente correcto» .
Toda conceptualización teórica parte de una experiencia concreta, o sea, posee una situacionalidad real cuya explicitación responde a un criterio de honestidad intelectual. Ese «desde donde» parte esta reflexión no es el discurso académico y mucho menos la «praxis crítica» de la que gustan los pseudointelectuales; el sitio en que nos paramos es la política –tal como el Justicialismo la entiende- y por lo tanto expresa una voluntad que busca la construcción de la realidad y no solo su descripción. En ese sentido podemos decir que tiene una clara intencionalidad. (más…)