Cuando se oye hablar de la Unión Europea, se hace referencia a su actual unidad cultural, democrática y monetaria. De todas maneras, no fue un camino fácil para llegar a semejante integración.
La fecha de 1957 representa el comienzo de este ambicioso proyecto de integración; el más acabado y sorprendente en la historia de las relaciones internacionales contemporáneas. Después de las conferencias de Messina y Roma, se llegó a la fundación de un mercado europeo y el establecimiento de una comunidad atómica (EURATOM). La nueva CEE-Comunidad Económica Europea- logró que en 10 años la producción total suba un 70 por ciento. Con 165 millones de habitantes, la CEE se transformó en el mayor grupo exportador y el máximo en la adquisición de materias primas.
Aunque también existieron conflictos, motivados por las diferencias estructurales. La industria francesa estaba mucho más nacionalizada que la alemana, ocasionando problemas entre la planificación pública europeísta y la privada. Otro fue el caso del mismo BENELUX –la sociedad formada por Bélgica, Holanda y Luxemburgo- donde existía la misma asimetría, pero en definitiva no produjo daños irreparables en la cooperación.
Desde la existencia del Imperio Romano Germánico, han habido ideas de europeidad tendientes a la unidad. Desde el cuáquero inglés William Penn, proponiendo un Parlamento europeo, pasando por el movimiento romántico adorador de la Europa Cristiana. Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler, cada uno con sus métodos, desearon una Europa unida; ora por el liderazgo francés, o el alemán. Curiosamente, mediante los métodos pacíficos, dos antiguos rivales –Francia y Alemania- parecen llevar la batuta de la actual Europa. (más…)