La Batalla Capital

Decir que el 2007 es un año signado por lo político parece una verdad de Perogrullo, pero lo que queremos señalar es que, las sucesivas elecciones que fueron armando el cronograma electoral nos irán mostrando una medición escalonada de la relación de poder que acompañará al futuro presidente. Y no se trata de una maniobra gubernamental sino que también la oposición utiliza la metodología de “contarle las costillas” al adversario.

Nadie planifica desde el inicio «la madre de todas las batallas» sino que hay sucesivas aproximaciones, escaramuzas, tanteos… Y gana aquel que es capaz de decidir en el momento oportuno el tiempo y las circunstancias que le son más propicias. Hacer posible lo necesario.

A la hora de las grandes definiciones políticas, cuando la suma electoral cobra un peso decisivo, lo que cuenta son los resultados en cuatro distritos: Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La provincia de Buenos Aires no anticipa el cronograma electoral, Córdoba y Santa Fe tendrán elecciones el 2 de septiembre y todo indica que en la primera ganará Juan Schiaretti, candidato del actual gobernador, José Manuel de la Sota (aliado del presidente Néstor Kirchner) y en Santa Fe, ganará Hermes Binner contra dos candidatos del oficialismo nacional (Rafael Bielsa y Agustín Rossi), con lo cual podríamos hablar que allí hay una neutralización. El famoso “una de cal y una de arena”. En este marco cobra importancia la elección en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Ante la indefinición generalizada con que se inició este año político y el portazo que el presidente Kirchner le dio a Jorge Telerman cuando éste fue a buscar su apoyo, el candidato más marketinero y mejor posicionado en los medios de comunicación fue por más. Fijó el 3 de junio como fecha de elecciones en la CABA dando así un paso hacia adelante y “marcando la cancha”, lo cual obligó a definir las candidaturas que hasta el momento eran esquivas. Aparece así Daniel Filmus y Mauricio Macri (Elisa “Lilita” Carrió naufraga en las contradicciones que supo engendrar).

Hacia fines de marzo, las encuestas privadas –no encargadas por sectores políticos- hablan de un triunfo de Macri y alguna indefinición en el segundo puesto entre Telerman y Filmus. De cualquier manera habría segunda vuelta.

El análisis de este cuadro de situación permite comprender la importancia de las elecciones en la CABA. Desde el punto de vista de los resultados posibles:

  • Si gana Macri la Jefatura de Gobierno, renuncia y se postula a presidente con el aval de un triunfo que lo coloca como el único opositor que habría derrotado al gobierno en elecciones. Si gana solo en primera vuelta, controla la Legislatura de la CABA a la par que se agranda Roberto Lavagna como candidato presidenciable.
  • Si gana Telerman, es un revés para el gobierno nacional, que a partir de entonces deberá negociar –para alegría del triunfante- con un gobernante opositor con poder propio. Si no gana, tendrá una representación a la que habrá que apelar para lograr el voto en segunda vuelta y la mayoría parlamentaria.
  • Si gana Filmus, todo oK. Si sale segundo en primera vuelta, tendrá que acordar con Telerman pero podría triunfar en la segunda. Pero si sale tercero, es un duro revés para el gobierno nacional.

Una lectura sociológica de estos escenarios sostiene que siempre el comportamiento electoral de la CABA está determinado por la visión política de la clase media, la cual tiene un ascendente sobre sus pares del interior del país. Esto quiere decir que lo que hoy se hace en Buenos Aires, mañana puede repetirse como conducta en el resto del país.

Por eso, la definición de “pingüino o pingüina” está condicionada a este resultado (y yo creo que puede haber también un no-pingüino en la manga). A su vez, del resultado entre Telerman y Filmus depende la «interna palaciega» entre Julio De Vido –que apoya al primero- y Aníbal Fernández, que como es obvio apoya al segundo. El descendido Ginés González García –de ministro nacional a candidato a legislador de la CABA- tendrá por tarea enfrentar, aun en el terreno marketinero y mediático a Telerman (y seguramente pasarle algunas facturas impagas de la época en que ambos eran parte de la “cafieradora”).

Todos estos ingredientes hacen pensar que el 3 de junio se desata la “batalla capital”, los actores dirán quien aprovechó mejor el tiempo y las circunstancias.

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