h1

Urbanización de las villas: ¿Nicho de corrupción?

julio 28, 2007

Bajan abundantes planes de urbanización de villas de emergencia asentadas en la Capital Federal y en el conurbano Bonaerense. Son casi todos planes del gobierno nacional, recibidos con agrado por todos los municipios. El tema de la urbanización de villas es preocupación prioritaria de todos los candidatos que aspiran conquistar algún cargo público en octubre, por ejemplo, esta fue la propuesta de todos los aspirantes a gobernar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Pasadas la elecciones, este es el objetivo urgente de los equipos del candidato triunfador; en fin,¿quién puede estar en contra de estos proyectos? Cabe sin embargo preguntarse si en estos planes no se anida alguna manera “la corrupción”, ya que esta sin duda pueda estar presente en el juego de las concesiones de las obras mediante que puede estar solapada en la elaboración y ejecución de los distintos planes.,púes en esta segunda posibilidad concentraré mi comentario.

Despertó mi interés en el tema, un muy reciente documento del equipo de sacerdotes que trabajan pastoralmente en las villas de la Ciudad de Buenos Aires en el que se enciende una luz de alerta.

No ignoro que para encarar con ciertas garantías de éxito la problemática de las villas es indispensable hacerlo desde las entrañas de ese mismo ambiente y de ese ambiente y no desde fuera del mismo.

Aquí radica el valor y la fuerza del documento mencionado, puesto que los actores del mismo hace rato que “trabajan para y con los asentamientos precarios”. Algunos de ellos viven en las villas, contrariamente a lo que ocurre con quienes elaboran y ejecutan los planes de urbanización. De este documento extraeré algunas ideas sueltas que ampliaré señalando donde está o puede estar presente la inmoralidad.

En la jerga popular cuando se habla de “cultura villera” o alguna expresión similar se hace referencia con acento fuertemente negativa, a conductas, formas de vida e ideosincracia de aquellos grupos de gente que habiendo usurpado un terreno baldío, se instalan en viviendas muy precarias y viven del hurto, del cartoneo, del tráfico y consumo de drogas, sin pagar impuestos y colgados de la red eléctrica.

Quienes alimentan y difunden esta visión de la cultura villera caen en el error y en una verdadera corrupción porque generalizan injustamente, subestiman, discriminan y excluyen con ligereza asombrosa.

Esta valoración de la vida villera contiene verdades innegables cuyos orígenes pueden tener muchas explicaciones, pero no es toda ni la principal verdad de las villas; el grupo de sacerdotes mencionado corrige esta idea y habla de la “autentica cultura villera”, aquella que está apoyada y edificada en al concepción de la dignidad del ser humano, cada uno con su propia historia personal, con sus valores y limitaciones, que tratan de vivir la vida familiar un poco a los tumbos pero cultivando valores importantes como el respeto a la vida, a la convivencia y al amor, que organizan su vida comunitaria en forma original pero fundada en la solidaridad, donde la mayoría se gana el pan con un trabajo honesto.

De esta base firme, el grupo de religiosos antes mencionado, saca algunas conclusiones claras; la primera es que los habitantes de las villas deberían ser consultados previamente para elaborar y ejecutar los planes de urbanización. Consultarlos y escucharlos significa reconocer su dignidad de persona y su derecho de opinión sobre algo que los involucra de cerca., imponer soluciones sin consulta ni participación de los interesados es un atropello a la dignidad de las personas y por lo mismo una actitud corruptiva. El documento señala con fuerza este riesgo e insisten en que se sepa escuchar para que las posibles soluciones no provengan de oficinas donde trabajan técnicos que ignoran la realidad y en lugar de mejorar la situación, la empeoran.

Además los religiosos plantean los siguientes interrogantes: “si urbanización significa que la cultura porteña invada con su vanidad la cultura villera pensando que el progreso es darle a los villeros todo lo que necesitan para ser una sociedad civilizada no estamos de acuerdo”. Indirectamente se está señalando una postura incorrecta y consecuentemente corrupta. Y se siguen preguntando: ¿por que pensar que el cambio de apariencias de una casa de ladrillo y chapa hecha por el esfuerzo del villero por otra casa del Instituto de la Vivienda es ya un progreso?.¿Urbanización no será más bien mejorar la villa para que el resto de la ciudad no se queje y quede conforme? Si esta versión de las cosas es así como se las pintan, no hay duda alguna que aquí también se puede apuntar a una nueva situación corrupta.

Mas adelante los pastores se ubican en otro ángulo y afirman: si acaso urbanizar no sería mas bien crear situaciones positivas donde se den las mismas posibilidades de los que viven en la villa a los que viven en barrio Belgrano o en cualquier otro lugar de la ciudad. ¿No será urbanizar garantizar el acceso escolar para todos los niños y los jóvenes de las villas o que cuando inauguren salidas de salud cuenten con lo mínimo indispensable como son las cloacas?
De ahí que en lugar de hablar de urbanización prefieren conversar de integración urbana. Si se alterase el orden de los valores estaríamos también ante un nuevo pecado de corrupción.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: