h1

Al gran pueblo argentino ¡Salud!

julio 28, 2008

Y eso es lo que necesitamos los argentinos. Salud, que desde antiguo significa armonía del cuerpo y del espíritu. Porque de eso se trata, de poder armonizar los intereses sectoriales con los del conjunto, para lo cual es necesario poner primero a la Argentina.  Este conflicto marcado por el lock out patronal realizado por los productores rurales tiene serias consecuencias.

El aumento del costo de vida; la debilidad estructural manifiesta que poseen los sectores de menores   recursos, pero la peor es el culto a la manipulación de la información que se ha instalado.

¿Qué es lo que en el fondo está en discusión? El mundo ha ingresado en una era histórica de altos precios de los alimentos. Se estima que, en los próximos 10 años (2007-2017), habrá un incremento de 20% promedio en los precios de las carnes; de 30% en los del azúcar; de 40%/60% en el trigo, el maíz y la leche en polvo; de 60% en las oleaginosas y mantecas; y de 80% en los aceites vegetales.

Estas estimaciones constituyen sólo un piso del nivel efectivo de los aumentos, que podrían ser netamente superiores, según señala el informe presentado esta semana en París por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico).

Estados Unidos tendrá en 2017 una cosecha de maíz de 500 millones de toneladas, una cifra superior a la demanda mundial del año pasado. De ese total, 40% se destinará a la producción de etanol. Significa que EEUU dedicará, para producir este bio-combustible, un porcentaje de su cosecha de maíz superior a su saldo exportable. La consecuencia es que -de acá a 2017- EEUU saldrá del mercado mundial como potencia maicera, y dejará un vació que sólo podrá ser cubierto por dos o tres países; uno de ellos es Argentina, que reafirmaría su estatus como el mayor centro mundial de producción aceitera y principal plataforma de envíos de aceites y granos de soja al mundo.

¿Por qué retenciones a las exportaciones de algunos productos, particularmente de soja? El Gobierno Nacional tiene, no el derecho sino la obligación, de velar por los intereses del conjunto de la población y dejar a las generaciones jóvenes un hogar no desvastado. Las ganancias obtenidas («el rinde») por la producción de soja superan a la de casi todos los productos que puede producir el agro y la ganadería, por lo que muchos van dejando la posibilidad de producir otros cultivos, vacas o leche y se pasan a la soja.

Ello es perfectamente medible: en el decenio 1996/97 – 2006/07 la superficie sembrada de trigo se redujo el 24%, la de maíz el 14% y se perdieron 2.5 millones de cabezas del stock ganadero. Las retenciones sirven para que los que siembren soja tengan un buen negocio, pero no tanto como para dejar de lado el resto de los productos que el país necesita, y a los cuales se podrá subsidiar. Caso contrario, cada vez habrá más soja, sus productores serán cada vez más ricos y cada vez habrá menos trigo, carne y leche, por lo que serán más caros y solo los podrán comprar los productores de soja.

Con ese panorama podemos pensar en dos caminos de redistribución: la llamada “teoría del derrame” o buscar un orden institucional que asegure la justicia social. En el primer caso, los neoliberales dicen que pobres hubo siempre y siempre habrá, pero que su condición puede mejorar, solo es cuestión de tiempo. La riqueza que se genera por arriba es tan grande que se va derramando y con el tiempo llegará hasta bien abajo, aunque todavía no han podido mostrar un solo ejemplo donde ocurriera. En el segundo caso tenemos múltiples ejemplos -entre otros los de la Argentina peronista- y el respaldo de la Doctrina Social de la Iglesia, que sostienen la necesidad de una intervención del estado que permita ir alcanzando una armonía, la cual magníficamente fue expresada por Evita: que los pobres sean menos pobres y los ricos un poco menos ricos.

La demanda creciente de alimentos de la cual hablamos requiere de un estado articulador, que cuide el equilibrio social y económico respecto de la concentración del ingreso en los sectores de mayores recursos que se apropian de cerca del 50% de la renta.

Esta búsqueda de redistribución de la riqueza ha generado los más disímiles comentarios, especialmente entre algunos que poco tiene que ver con el campo: ¿A dónde va la plata que «sacan» de los impuestos? Le sacan a los que producen para pagarle a los «vagos» de los piqueteros. Todos comentarios que expresan no solo un desconocimiento de la realidad sino también una toma de posición política, desde esa ignorancia, pero con clara vocación antipopular.

Para saber a dónde va la plata, solo es necesario que revisen las facturas de la luz, el gas, aguas, el teléfono, y constatar si están a los precios internacionales que tanto reclaman los defensores del libre mercado; que tomen un colectivo del centro de San Martín hasta Villa Ballester y paguen 1,20 pesos ó 0,80 pesos el tren de San Martín a Retiro. Y así podríamos seguir dando ejemplos. Respecto al dinero de las retenciones por la renta extraordinaria, está el decreto 904/08 que plantea la construcción de hospitales, viviendas populares y caminos.

La Iglesia, los gobernadores, la CGT y gran parte de la población coinciden en la necesidad establecer un diálogo negociador, en donde los gobernantes y los dirigentes rurales honren la responsabilidad institucional compartida fortaleciendo la democracia. Por eso es absolutamente acertado el traslado al Congreso de la Nación de la discusión por las retenciones para que desde allí emerja una política de estado que permita redistribuir parte de los beneficios que la actual situación del mercado internacional nos abre.

Lo que sin lugar a dudas no se debe hacer, es abrir una puerta a la posibilidad de generar un enfrentamiento de sectores sociales o políticos. Aquí no se trata ni de los «gorilas del 55» ni de la dictadura militar, la solución a esta puja de intereses económicos solo puede ser planteada mediante un diálogo civilizado que vaya construyendo un consenso que permita avanzar en el aprovechamiento de las circunstancias del mercado internacional.

Tal como nos enseñó el General Juan D. Perón: primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: