Garantías VS. Seguridad

Por el Dr. Matías Malbernat

Cierta sensación de aumento de la inseguridad, en especial en el conurbano bonaerense, ha ocupado las ediciones diarias de los noticieros de los principales canales del país y las primeras planas de los periódicos más vendidos.

En este supuesto estado social se han vuelto a poner en crisis principios institucionales que definen a nuestro estado como estado constitucional de derecho. Así, una vez más, se discute entre dos posturas que aparecen ante la opinión pública como irreconciliables: “garantías” vs. “seguridad”.

Nunca tan alejados de la realidad los medios de comunicación repiten una y otra vez críticas despiadadas a jueces, funcionarios y académicos; afirman discursos autoritarios y de “mano dura”; y lo que es peor, ponen en discusión principios tan básicos como el estado de inocencia y la consecuente libertad durante la sustanciación del proceso penal.

Frente a esta situación resulta de vital importancia para la república recordar qué son las garantías y por qué es imprescindible que sigamos contando con ellas más allá de coyunturas sociales aumentadas sideralmente por las agencias de comunicación.

El concepto más básico de garantías nos refiere que estas son instrumentos para hacer valer los derechos que la Constitución Nacional positiviza. Cada derecho que la Constitución enumera tiene una garantía que protege la posibilidad de ejercerlo.

En una posible jerarquización de estos derechos, no encontraríamos objeciones a entender como el primer derecho el de la vida. Ahora bien, solo en libertad podemos ejercer el derecho a vivir acabadamente. Y he aquí la solución a la disyuntiva que presentáramos al comenzar.

El proceso penal seguido a quien es sindicado como posible participe en la comisión de un delito pone en riesgo el derecho a la libertad y consecuentemente a la vida. La culminación de una persecución penal puede ser una sentencia de condena que como todos sabemos impone una pena privativa de la libertad en caso de delitos graves. Es decir, se limita el imprescindible derecho a la libertad.

Sin embargo, la cuestión no es tan simple. Para llegar a imponer una sanción penal deberá derribarse el estado de inocencia con el que cuentan todos los habitantes de la Nación logrando el juez una certeza apodiptica (sin lugar a ninguna duda) acerca de la autoría y la responsabilidad penal del imputado, para lo cual deberán haberse respetado, durante el proceso, todas las garantías que han sido puestas en aras de proteger la libertad de las personas frente a las posibles invasiones ilegales del estado en este ámbito tan reservado.

No caben dudas entonces que las garantías deben ser respetadas en todo tiempo y lugar, sobre todo cuando hacemos mención al proceso penal, ya que de otro modo nuestra libertad se vería seriamente amenazada ante la simple denuncia o posibilidad de ser sindicados en la comisión de un delito. Y sin la libertad, el derecho a vivir no sería tal.

Por eso, en la discusión entre “garantías” y “seguridad” las primeras no deben ceder ni un solo espacio a la segunda si pretendemos seguir creciendo como sociedad y como estado constitucional de derecho.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: