EUROPA EN EL ABISMO

LOS NUEVOS ACTORES DE LA  POLÍTICA EUROPEA

LA IRRUPCIÓN DE LOS PARTIDOS NACIONALISTAS ANTIGLOBALIZACION

Lic. Alfredo Buglioni

Alfredobuglioni50@gmail.com

El objeto del trabajo es buscar el sentido que permita comprender a quienes no vivimos en Europa el por qué del auge de partidos nacionalistas y anti-sistema globalizador en la UE, ¿pueden estos partidos modificar el escenario actual o es algo pasajero?, ¿Son estos verdaderos partidos antiglobalización u otra cara del mismo sistema neoliberal?, ¿pueden llegar al gobierno realmente?, estas preguntas son las que trataremos de responder.

  1. El contexto.

El hecho de tratar de comprender desde América Latina la realidad europea requiere de una explicitación del marco conceptual, pues los términos que utilizaremos son polisémicos y no nombran la misma realidad en un lugar u otro. Por ejemplo, no es lo mismo ser un liberal en España que en Argentina.

Uno de los elementos que aparecen formando parte de esta necesidad de distinción conceptual es la caracterización de estas expresiones políticas como formando parte de lo que genéricamente se denomina «la derecha». ¿Qué se quiere decir con eso? ¿Acaso no es la socialdemocracia europea la que ha llevado adelante las reformas neoliberales en países europeos? Más bien parece que no se trata de una cuestión de señalar tendencias ideológicas sino la de estigmatizar estas expresiones con un tufillo macarthista de signo invertido.

Ello nos lleva hablar de nacionalistas anti-sistema globalizador –al menos provisoriamente- pues entendemos que los términos de la política europea no se refleja en una fractura entre izquierdas y derechas sino como una confrontación entre soberanistas y globalizadores, como concluyen tanto la francesa Marine Le Pen, como el ex ministro de economía francés Emmanuel Macron,  o  ex primer ministro italiano,  Enrico Letta.

Una mirada externa que comprende ambos códigos simbólicos permite comprender mejor el fenómeno. Fue desde las márgenes, desde las fronteras desde donde se vio más claramente las debilidades del imperio. No era en la Roma del «panem et circenses» desde donde se percibía la decadencia, allí todavía había jolgorio; era desde los bosque de Teutoburger donde aparecía el abismo.

El dilema planteado en la Unión Europea es la imposibilidad práctica de alcanzar tres metas: democracia, soberanía nacional e integración económica, cuestión que aparece planteada luego de estallar la crisis económico-financiera de 2008 y que se consolida con la ola inmigratoria masiva de África y Asia.

Las democracias europeas, armadas en muchos casos sobre un sistema bipartidista –ya muy difíciles de diferenciar entre sí- han pasado por un proceso de crisis de representatividad, y fragmentación partidaria- a pesar de lo cual construyen su sistema político a partir de estas instituciones “con una organización que pretende ser duradera y estable, que busca explícitamente influir en el estado, generalmente tratando de ubicar a sus representantes reconocidos en posiciones de gobierno, a través de la competencia electoral o procurando algún otro tipo de sustento popular “(Abal Medina, 2002).

Un ejemplo de esta crisis de representatividad lo expresa la aprobación del Acuerdo Económico y Comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA) mientras la Asociación Europea de Sindicatos y el Congreso del Trabajo de Canadá se oponen a ahondar la precarización laboral que el CETA estará abriendo.

La reacción a un mundo globalizado y una Europa conducida desde la burocracia de Bruselas y los bancos alemanes,  tomó la forma de partidos nacionalistas. Aparece aquí otra de las cuestiones que es necesario aclarar, pues la nacionalización de las masas en Europa y en América Latina tomó distintas formas y caminos.

Entre nosotros hubo una fusión entre lo nacional y lo popular, que generó movimientos políticos que buscaron la instalación de la Justicia Social en sus comunidades, mientras que en Europa ese proceso culminó con grados crecientes de militarización de la sociedad, producto de un aferramiento –como lo explica en 1935 el filósofo Martín Heidegger- de una tenaza que aprisiona a Europa, de un lado los Estados Unidos y del otro la Unión Soviética, lo cual culminó con la Segunda Guerra Mundial. Esta es la tradición nacionalista antiliberal europea y de allí que aparezca en los movimientos actuales elementos simbólicos provenientes de esa tradición.

Otra de las cuestiones de la polisemia lo trae el término «populista», con el cual se busca caracterizar estos movimientos, pues centran su dinámica interna en la movilización y su presencia en la calle más que en las estructuras burocráticas de los partidos tradicionales. Por otra parte,  la categoría «populista» tiene una curiosa confluencia en su origen: allí llegan tanto los narodniki rusos como el People’s party estadounidense, y en ambos casos el término cobró un sentido peyorativo, antirrevolucionario o demagógico, según quien lo utilice.

Claro que no es la historia de América Latina, en donde además se los denomina «populares», por lo cual el Papa Francisco, aclaró que «populismo» es una palabra equívoca porque en América Latina el populismo tiene otro significado. Allí significa el protagonismo de los pueblos, por ejemplo los movimientos populares”, (El País, edición del 21.1.2017).

José Antonio Pérez Tapias, dirigente del PSOE -quien fuera vicedecano de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada- en un reportaje realizado por Manu Garrido,  sostiene que  el populismo es un fenómeno político de amplio espectro que integra esa pretensión de aglutinar a la sociedad en subconjuntos en torno a un nacionalismo fuerte, a unos liderazgos indiscutidos e indiscutibles, con unas políticas muy xenófobas y regresivas. A ese populismo responde el Reino Unido con el Brexit. Además de países europeos como Hungría que están encauzando de manera perversa una política inhumana y ciega con respecto a los fenómenos migratorios. (Revista Contexto, Madrid, 2016, nº97 en http://ctxt.es/es/20161228/Politica/10326/Perez-Tapias-entrevista-libro-politica-psoe.htm, consultado el 10 de febrero de 2017).

Los medios de comunicación están de acuerdo respecto que el nuevo demonio se llama «populismo». Trump, Grillo, Le Pen, Pablo Iglesias… El término amalgama a todos ellos, los asimila al totalitarismo y presenta la política del establishment como única salvación.

Según el filósofo Jacques Rancière, con ese término se quiere fabricar una cierta imagen del pueblo: bruto, desesperado, ignorante y racista. Una jauría humana habitada por rechazos irracionales tanto de los gobernantes como de «los otros» en general. No pasa un día sin oír a alguien en Europa denunciar los riesgos del populismo. Pero no es fácil captar lo que la palabra significa exactamente. En la América Latina de los años 1930 y 1940 sirvió para designar cierto modo de gobierno que instituía entre un pueblo y su jefe una relación de encarnación directa, pasando por encima de las formas de representación parlamentaria. Este modo de gobierno, cuyos arquetipos fueron Vargas en Brasil y Perón en Argentina, fue rebautizado como «socialismo del siglo veintiuno» por Hugo Chávez. Pero lo que se designa actualmente bajo el nombre de populismo en Europa es otra cosa. No es un modo de gobierno. Es, al contrariocierta actitud de rechazo frente a las prácticas de gobierno reinantes. Que exista una entidad llamada pueblo que es la fuente del poder y el interlocutor prioritario del discurso político es lo que afirman nuestras constituciones y la convicción que los oradores republicanos y socialistas de antaño desarrollaban sin segundas intenciones. Lo que se rechaza es que nuestros gobernantes vivan en simbiosis con los representantes de los grandes intereses financieros es una afirmación que no necesita demagogia alguna para ser proclamada (El diario.es 9.12.2016 en www.eldiario.es/interferencias/Ranciere-populismo_6_589051096.html consultado el 26 de febrero de 2017).

Por su parte, el pensador francés Alain de Benoist (Le moment populista, Paris, Guillaume de Roux, 2017), a diferencia de Rancière sostiene que en Europa desapareció el pueblo. La democracia se transformó en gobierno de una oligarquía partidaria. Hoy los partidos políticos pasaron de ser un producto de la sociedad civil, a ser un aparato más del Estado.

El caso de Donald Trump en los Estados Unidos es distinto, pues estamos frente a una potencia mundial que carece de atadura internacional que lo condicione, tal como lo demostró al plantear la desactivación del Alianza del Pacífico, y su proyecto es la reconstitución de un poder «nacional».

Desde nuestra perspectiva, los movimientos populares –no populistas- son la expresión política, en una circunstancia histórica, de algo que es previo y al que llamamos «pueblo». Algunas de las interpretaciones que se hacen del fenómeno europeo coinciden con la tesis de Ernesto Laclau (La razón populista, Buenos Aires, FCE, 2005), quien sostenía que el «populismo» es una forma de construcción política transideológica, o sea, los podrá haber progresistas, liberales o autoritarios según el pueblo y la circunstancia. Pero esa herramienta es la que permite construir un pueblo, consiste en la elaboración de un sistema simbólico de significantes vacíos que facilitan la coagulación de demandas heterogéneas, lo cual constituye el campo popular.

Precisamente, lo que sucedió en Europa es que en lugar de la «Europa de las Patrias» de las que hablara Charles de Gaulle, se constituyó en Maastricht una entidad vacía, de la cual diera cuenta Fernando Savater en Contra las Patrias (Barcelona, Tusquets, 1996), donde la unidad nacional parece que solo pudiera constituirse contra un «otro».

En el transcurso de este año las principales democracias europeas afrontarán, en plena tensión con Gran Bretaña por su salida del bloque, procesos electorales, entre los que destacamos, el del  Reino de Holanda, Francia, en abril la primera vuelta, y en mayo la segunda, en septiembre la República Federal Alemana e Italia probablemente en el primer trimestre del año próximo, los cuales reconfiguraran necesariamente  el sistema  político de los próximos años, ante el sostenidos avance de los partidos nacionalistas anti-globalizadores en la mayoría de los  países.

El sistema político europeo se expresa a través de la democracia  parlamentaria, es decir, los ciudadanos eligen representantes,  por un  periodo determinado de tiempo,  bajo distintos esquemas  electorales, luego  los legisladores se integran en el Parlamento y el partido político mayoritario en general, o en coalición con otros partidos, forman el  Gobierno,  eligiendo el Primer ministro o Jefe de Gobierno, con la excepción de  Francia que adoptó un sistema, semi-presidencial, es decir, un presidente fuerte, que comparte  responsabilidades con el primer ministro que dirige  al conjunto del gobierno.

      2. El camino de la Unidad

Al término la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y como parte del proceso denominado «guerra fría», comenzó la reconstrucción europea, y líderes como Konrad Adenauer, Alcides De Gásperi, Jacques Delors, entre otros, fueron sus artífices, los Padres Fundadores, de ese sueño, “Los Estados Unidos de Europa”, el camino que recorrieron fue el de recomponer  la convivencia pacífica, la solidaridad entre los pueblos, en la incesante búsqueda de la paz, para evitar nuevos conflictos, dando vuelta la página de la lucha fratricida, y transitando el camino en la búsqueda del desarrollo económico y de la cohesión social necesaria, para llegar a acuerdos en construir un Estado de Bienestar, pero cuyo mayor  desafió fue generar  la esperanza de vivir en Paz.

Esa Europa fue construida con el esfuerzo europeo occidental y la protección militar y el financiamiento de Estados Unidos, en alianza con la Iglesia del Papa Pío XII. No olvidar que en paralelo, en 1955 se inician las reuniones Bil en Holanda y en 1947,  Friedrich Hayek convocó a 36 intelectuales, la mayoría economistas, en la villa de Mont Pelerín (Suiza) para discutir la situación y el posible destino del liberalismo, tanto en su carácter teórico como práctico. Así se formaba la denominada Sociedad de Mont Pelerín conformada, entre otros por Ludwig Erhard –artífice del «milagro alemán-, Jacques Rueff –defensor del patrón oro-, el economista Ludwig von Mises, el ensayista estadounidense Walter Lippman, el filósofo Kart Popper, sir John Clapham –director del banco de Inglaterra-, el multimillonario alemán Max von Thurn und Taxis y el austríaco Otón von Habsburg-Lothringen y los economistas George Stigler (1982), James M. Buchanan (1986), Maurice Allais (1988), Ronald Coase (1991), Gary Becker (1992) y Vernon Smith (2002), quienes obtuvieron posteriormente el Premio Nobel en esa área.

Fue así que a partir  de la firma el Tratado de Roma, en 1957, por el cual, Alemania, Francia, Italia,  Bélgica,  Luxemburgo y los Países Bajos, se comprometieron a trabajar juntos, dando el primer paso para la creación de la Comunidad Económica Europea, comenzaron a transitar  el camino a la construcción de ese sueño europeo, en ese sentido se firmo el tratado de Maastricht, en 1992, que le dio el impulso a la Unión Europea, posteriormente se firmo en 1997 el Tratado de  Ámsterdam, para la libre circulación de las personas en todo el espacio común, en 2001 el Tratado de  Niza, para mejorar el funcionamiento Institucional,  y finalmente el Tratado de Lisboa, en 2007,  configurando la construcción definitiva  de la Unión Europea. En el transcurso todo ese  tiempo se fueron incorporando Gran Bretaña, Finlandia, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Portugal, España, Austria, Suecia,  en el 2004,  ingresaron Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa, en 2007,  ingresaron Bulgaria y Rumanía y por último  Croacia en el 2013, que conforman la realidad actual.

La hoja de ruta del sueño europeo tuvo, obstáculos, marchas y contramarchas y  hechos que modificaron el escenario, entre ellos podemos mencionar.

La crisis del petróleo en el 1973,   causo graves problemas en la economía, con el aumento del valor del crudo y freno el desarrollo económico  de cada uno de los países europeos. La  llegada de la conservadora Margaret Tatcher  al gobierno británico, dando  comienzo a una etapa de  desguace del Estado de Bienestar. La caída del muro de Berlín en 1989,  fue el comienzo de la disolución del bloque soviético en el este europeo. La unidad territorial de Alemania en 1991, fortaleciendo su posición estratégica, en el centro europeo, la cual  comenzó a marca el ritmo político del continente. La guerra en los Balcanes con la disolución de la ex Yugoslavia, en 1991, continuando toda la década hasta la crisis de Kosovo,  provocando nuevamente los temores de  nuevas guerras en territorio europeo.

Con  la caída el viejo consenso liberal-socialdemócrata de una Europa Unida,  y  la crisis de  la globalización económica y financiera  del 2008, que  afecta particularmente a los países de la periferia del  continente,  con la aplicación de  políticas de corte neoliberal y de austeridad,  han profundizando la desigualdad social entre los países que la integran, “Todo depende de Alemania,  lo nuevo ya no depende de las instituciones europeas, tiene que salir de la cabeza del canciller alemán. Y ese es un gran cambio”, afirma Romano Prodi (el país.es-11-4-15), lo cual demuestra  que Alemania es la directora de orquesta que está llevando a  Europa al abismo.

En ese sentido, las élites del poder  económico financiero y político,  diseñaron un  esquema de gobierno centralizado en la toma de decisiones,  que ejecuta el Consejo Europeo, con sede en Bruselas, Bélgica, presidida actualmente por Jean Claude Juncker, generando una maquinaria  burocrática, es la responsable de ejecutar  las políticas de ajuste y austeridad del bloque,  donde los gobiernos y  los ciudadanos  quedan  al margen de las decisiones, el caso de Grecia es el ejemplo más claro.

Las élites dirigentes de los partidos políticos que defendieron  la tesis de los “Estados Unidos de Europa”,  tanto los conservadores, demócratas cristianos, liberales, socialdemócratas,  hoy están en crisis, porque se subordinaron a la ola globalizadora e impusieron estas  directrices implementadas por la burocracia,  con constantes medidas contrarias a generar una mejor integración y equidad  económica, que los llevo a profundizar el deterioro económico y social, impactando en el empleo,  en varios países lo cual derivo  en una crisis de representación de la dirigencia en su conjunto, una de las  consecuencia,  son las expresiones  de los movimientos nacionalistas anti-globalizadores que encontraron los espacios y aprovecharon este descontento y  rápidamente ocuparon el lugar vacante que dejaban los partidos tradicionales, proponiendo una nueva época para una nueva Europa, con sus discursos anti-europeos y anti- inmigración.

El Brexit es sin duda  el golpe de gracia  al proyecto Europeo, “El Brexit ha sido el hito histórico más importante presenciado por el Viejo Continente desde la caída del Muro de Berlín”, aseguró Marine Le Pen  (portal publico.es-29.1.2017).

«La Unión Europea es un monstruo, una entidad muerta. No es capaz ni de parar la inmigración» expresa el prestigioso politólogo italiano Giovanni Sartori en una entrevista en el periódico ABC (del 4-2-2016).

“La mía Europa ha  morto,” (L´Unita 18 /1/2017),   con esta frase el ex presidente del Consejo de la Unión  Europea, (1999-2004),  el italiano Romano Prodi,  ha graficado la dolorosa salida de Gran Bretaña, y la frustración del  sueño de los Estados Unidos de Europa,  que ha quedado definitivamente enterrado.

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En el gráfico que nos anteceden observamos como fue la evolución del desempleo en países como España, Grecia, Reino Unido, Alemania y la Unión Europea, en el cual observamos como Grecia pasó de 7,8% en el 2008 al 24,9 %  en el 2015 de desempleo, siendo el país más afectado por las políticas de ajustes de la UE., seguido por España que paso del 11,3% en 2008 al 22,1% en el 2015.

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En el grafico corroboramos como los países de la periferia de Europa, España y Grecia están por encima de la media europea, en donde se multiplicaron la cantidad de personas que perdieron sus empleos. Por debajo de la media aparecen Alemania y el Reino Unido en promedio del 5% al 7 % de desempleo.

Lo cual certifica una vez más el resultado catastrófico de la imposición de medidas de ajustes a la expansión de la demanda, los rescates millonarios a los bancos tras la crisis financiera, el aumento indiscriminado de los servicios públicos, el recorte del gasto publico afectando a los servicios básicos de educación y salud, y caída  del empleo de  la mayorías de los países europeos.

  • Grupos Políticos  en el Parlamento Europeo

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Resultados del 2014, datos del Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo es uno de los órganos de gobierno de la Unión Europea,  el más democrático,  en él se expresan  los ciudadanos, a través de sus representantes,  está compuesto por 751 eurodiputados, y  sus  mandatos duran cinco años. El italiano Antonio Tajani representando a Forza Italia y al partido popular europeo (PPE), es el nuevo presidente.

Las primeras cuatro elecciones legislativas fueron victorias de los partidos políticos reformistas progresistas, (socialista), mientras que las últimas cuatro fueron  victorias de los partidos políticos conservadores (populares/democristianos), dato que marca el giro hacia posiciones más conservadoras de los votantes europeos, cuya participación, en las  elecciones del 2014,  fue del 42,61%, una clara disminución con respecto a la primera elección, que fue del 63%, lo que marca  una profunda distancia entre ciudadano común y las cuestiones europeas, las instituciones no han mejorado la calidad de vida de la comunidad   sino que los han empeorado como lo demuestra el aumento del desempleo y la desigualdad social.

En las elecciones de mayo del 2014, dieron unos resultados que con el transcurrir del tiempo se fueron modificando los reagrupamientos quedando de  la siguiente manera la distribución de  escaños parlamentarios:

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Fuente  Parlamento Europeo

Los principales referentes de los nuevos partidos nacionalistas, se agrupan en dos bloques, el grupo de la Libertad y la Democracia Directa, (EFD), en donde se encuentra el UKIP británico de Nigel Farage y el Movimiento 5 Estrellas de Italia, de  Beppe Grillo, que congregan unos  42 diputados.

El grupo de las Naciones y las Libertades (ENF), integrado por el Frente Nacional francés, de Marine Le Pen, la Liga Norte de Italia con Mateo Salvini, el partido de la Libertad Holandés de Geerts Wilders, y Alternativa para Alemania con Frauke Petry, este bloque reúne unos 40 diputados.

Ambos grupos políticos coordinan acciones en el Parlamento Europeo.

  • Los nuevos actores en el actual escenario.

En el siguiente  gráfico observamos que  partido político o coalición política está en el Gobierno de cada uno de los países miembros, y analizaremos como irrumpen  los nuevos partidos nacionalistas en el actual  escenario político.

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27 de enero del 2015

La locomotora de la UE, la Republica Federal de Alemania, predomina el bipartidismo, desde  1947 en adelante se alternaron dos formaciones políticas, los democratacristianos y los socialdemócratas,  en la actualidad, está gobernada por una gran coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que incluye a la Unión Social Cristiana de Baviera, y la Socialdemocracia (SPD),  presidida  por la Canciller Ángela Merkel, en su tercer mandato de gobierno, desde las elecciones del  2013, y nuevamente  candidata a Canciller en septiembre.

En la oposición observamos, al partido,  la Izquierda (die Linke), su  portavoz  parlamentaria afirmo, “La OTAN debe ser disuelta y reemplazada por un sistema de seguridad colectiva que  incluya a Rusia“, dijo Wagenknecht al grupo mediático alemán ‘Funke’. Lo que se traduce en un endurecimiento de las posturas políticas ante la crisis actual.

Apareciendo como novedad el partido Alternativa para Alemania (AfD),  el cual se encuadra en esa categoría de la que venimos hablando: nacionalista anti-globalizante y cuya cara visible es Frauke Petry, este partido no solo entraría en el Parlamento Federal, en las próximas elecciones de septiembre,  sino que los sondeos la ubican ya en la tercera posición en las preferencias ciudadanas, detrás de democristianos y socialdemócratas.

En tanto  los socialdemócratas, hoy en la coalición del gobierno,  proponen como candidato al ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, quien comenzó la campaña con una importante remontada en los sondeos,  en tanto  la Alianza   90/ los Verdes (die Grunen), y el partido Liberal (PLO), se mantienen en las coaliciones en distintos gobiernos regionales, sin el protagonismo que tuvieron en otras etapas.

En la Republica francesa,  el bipartidismo quedo atrás, en los últimos años, el multipartidismo se apodero del escenario político, varias son las fuerzas políticas  que compiten, mas de 10 formaciones políticas, que buscaran representar al electorado en las elecciones de abril y mayo,  cada vez más escéptico y temeroso sobre su futuro.

 El  Partido Socialista (PS), gobierna desde el 2012, el presidente  François Hollande, quien posee una bajísima popularidad entre los ciudadanos, producto de la aplicación de políticas de corte neoliberal como,  la reforma laboral, que redujo las horas de trabajo y flexibilizo la contratación  por parte de las empresas,  claudicando de los valores  y de los principios socialdemócratas con los cuales había logrado la victoria frente a Nicolas Sarkozy.

El Partido Republicano, conservador, eligió como  candidato a  François Fillon victoriosos de las primarias en la cual, no solo derroto a su contrincante Alan Juppé en la doble vuelta, sino al ex presidente Nicolas Sarkozy, en primer turno de las primarias, esta hoy cuestionado por hechos de corrupción.

El Frente Nacional,  liderados por  Marine Le Pen,  pelea voto a voto para llegar al palacio de los Campos Elíseos, sede del gobierno. Recordemos que en  las elecciones regionales del 2015 obtuvo 6,8 millones de votos, el  27%,  pero no obtuvo ningún gobierno regional, tras un acuerdo entre socialistas y republicanos, de acuerdo al sistema electoral de doble vuelta, lo mismo que ocurrió en las elecciones del 2002 en las presidenciales, en donde el candidato socialista y primer ministro Lionel Jospin pidió el voto para los conservadores de Jaques Chirac del (UMP), para impedir que ganara Jean Marie Le Pen, padre de Marine.

En el pasado enero expreso en el congreso de la AfD, en la ciudad de Coblenza,  Alemania  “Vivimos el final de un mundo y el nacimiento de otro”, el regreso del “estado-nación”, hoy encabeza todas las encuestas para las presidenciales.

La otra gran sorpresa es la aparición del movimiento En Marcha, liderado por el ex ministro de economía, el social liberal,  Emmanuel Macron,  quien plantea que la única soberanía posible es la de Europa, y que Francia debe terminar las reformas económicas para su modernización.

El candidato del partido socialista, es el ex ministro de educación,  Benoit Hamon, victorioso en las primarias del socialismo francés, pero que los sondeos lo ubican en cuarto lugar, producto de la desdibujada  gestión del gobierno en estos años, Hamon propone un ingreso universal de 650 euros para cada ciudadano, una suerte de asignación universal, lo cual aumentaría el déficit fiscal uno de los dogmas de neoliberalismo europeo.

Mientras que el Frente de Izquierdas cuyo referente es  Jean-Luc  Melenchon, propone eliminar la deuda pública de los estados y tener una política de estimuló  a la demanda,  sus posiciones son cercanas al movimiento Podemos español.

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En la foto  precedente se refleja los principales líderes de los nuevos partidos nacionalistas reunidos en la ciudad de Coblenza, Alemania.

En el fragmentado escenario italiano, cuya  característica es el multipartidismo polarizado, en términos de Sartori,  el Partido Democrático (PD),  gobierna desde abril del 2013,  gracias a un acuerdo de gobernabilidad con Forza Italia (FI), y otros partidos políticos menores, la reciente derrota  en el Referéndum  del 2016,  para modificar la Constitución Italiana, cuyo objetivo era fortalecer las atribuciones del Gobierno en desmedro del Parlamento,  trajo como consecuencia una nueva crisis de gobierno con lo cual el Presidente del Consejo de ministros, Mateo Renzi, tuvo que renunciar,  sustituyéndolo Paolo Gentiloni, del mismo partido.

El principal grupo  de oposición es el Movimiento Cinco Estrellas, (M5S), liderado por el cómico Beppe Grillo, el más votado en las elecciones de febrero del  2013, además  de haber  ganado en ciudades como  Roma y Turín en las municipales del 2016, este movimiento político se propone como un revulsivo a las  elites y burocracias partidarias que se reparten cuotas de poder del estado italiano.

Otro partido con influencia es Forza Italia (FI),  del magnate  Silvio Berlusconi,  mientras que en un extremo de este arco se ubica Fratelli d´Italia, y  la Liga Norte (LN),  cuyo referente es Mateo Salvini, con un discurso anti Euro  y anti inmigrante, plantea  la salida de Italia de la UE. “ les decimos que Europa no será islámica, que Europa es nuestra casa“,  ha bogado por la recuperación del control de las fronteras nacionales, de las finanzas y hasta de la moneda,  ha aclamado en el encuentro de partidos del bloque ENL, en la ciudad de Coblenza Alemania. (22-1-2017).

En tanto la  izquierda italiana (SI), el Campo Progresista del ex Alcalde de Milán Giuseppe  Pisapia, el movimiento Democrático y Progresista (MDP), de Bersani y D´Alema y Roberto Speranza,  y los centristas de Alternativa Popular, no tienen relevancia desde el punto de vista electoral, pero si tienen influencia a la hora de conformar la coalición de gobierno.

En España,  gobierna el Partido Popular (PP), el  conservador Mariano Rajoy  ha salido victorioso en las dos  últimas elecciones, aumentando sus diputados a 137, gobierna en minoría, con pactos puntuales en el parlamento,  tanto con el partido  Ciudadanos(Cs), de orientación liberal,  cuyo referente es Albert Rivera y con un resquebrajado partido socialista (PSOE), que ha perdido no solo peso electoral que poseía,  quedo debajo del 20% de los votos,  sino que se ha convertido, con su abstención, en el sostén de los conservadores del partido popular, para que gobierne en esta legislatura.

La destitución del ex secretario general Pedro Sánchez, en la reunión del Comité Federal del 1 de octubre pasado por sostener el No es No, contra Rajoy, le valió que las élites  dominantes del partido (Felipe González-Rodríguez Zapatero entre otros), lo derrocaran, y subordinaron al PSOE a los dictados del neoliberalismo del partido Popular.

En la oposición se ubica Unidos Podemos, alianza electoral de izquierda unida (IU), antigua formación comunista y Podemos, con todas sus confluencias territoriales desde la Marea gallega hasta Barcelona en Común, pasando por Compromís en Valencia,  el diputado Pablo Iglesias se ha convertido en referente de la oposición, además del respaldo mayoritario, el 89% de los votos, lo han colocado nuevamente con secretario general de Podemos, en el congreso ciudadano del pasado febrero, en Vistalegre II.

Además el mapa se completa con los  nacionalistas de Cataluña (PDECAT),  que plantean su independencia de España y los nacionalistas vascos del (PNV), que gobiernan en el país vasco en coalición con el PSOE.

Los ultras se agrupan en distintos  grupos que  han decidido unir fuerzas y crear una plataforma unitaria, España en Marcha, donde confluyen La Falange, Nudo Patriota, Alianza Nacional, Movimiento Católico Español y Democracia Nacional.

El  bipartidismo,  que nació a partir de la constitución de 1978, ha llegado a su fin,  con la aparición de  las nuevas expresiones políticas como,  Ciudadanos y Unidos Podemos en el escenario político español, se han modificado en gran parte  las relaciones entre los ciudadanos y las elites partidarias, o “la castas”, como los chicanea Pablo Iglesias. Es que Podemos ha introducido un cantidad importante de mecanismos de participación ciudadana en la estructura del movimiento, que ha incrementado  el número de inscriptos a las bases, en el congreso partidario han participado más de 157 mil simpatizantes.

La actualidad Británica, es compleja, los  conservadores de  la Primera ministra  Theresa May, gobierna la isla, y  tiene la difícil  tarea de retirar al Reino Unido de la Unión Europea, asumió  esa responsabilidad tras  la renuncia del ex premier,  David Cameron, quien tras la derrota de las elecciones al parlamento europeo de mayo del 2014 convoco a un Referéndum para el 2016, en donde salió victorioso el SI, es decir,  la salida del Reino Unido de la Unión Europea, lo cual provoco la salida de  Cameron, y la recomposición en las filas tories.

El gráfico muestra como se repartieron los votos en el referéndum del 2016.

image008Fuente:   Grapho News

La oposición se encuentra  liderada por Jeremmy Corbyn, del partido laborista,  un viejo aliado de los sindicatos, que  incremento el número de adherentes al partido ante el embate del nuevo laborismo,(seguidores del  ex premier Tony Blair),  que buscaban sacarlo del liderazgo partidario, Corbyn los venció en dos elecciones internas consecutivamente, a la corriente más liberal del partido.

El Partido Nacionalista Escocés,  busca posicionarse con las autoridades de la UE, para quedarse en el bloque europeo, generando un gravísimo problema a los británicos.

La gran revelación de las últimas elecciones al parlamento europeo  ha sido el UKIP, partido nacionalista ingles liderado por Nigel Farage, quien planteo y lidero la campaña de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, y en la actualidad se ha convertido en un nexo de EEUU con el viejo continente. A pesar de la coyuntura actual, el bipartidismo británico se mantiene  como consecuencia de su sistema electoral.

En Noruega, la victoria del partido conservador, en las últimas elecciones, obligo a su líder Erna Solberg a pactar la formación del gobierno con el  partido del Progreso (FrP) de carácter nacionalista anti-globalizante, liderado por Siv Jensen, este acuerdo dejo fuera del ejecutivo a los liberales y demócratas cristianos,  acordando proyectos  puntuales en el parlamento.

En Dinamarca  en la elecciones del 2015, la coalición guiada por el partido liberal obtuvo el 52,3% de los votos, el liberal Lars Rasmussen, es el actual Primer ministro, mientras que la coalición socialdemócrata obtuvo el 47,7% de las adhesiones, el partido popular danés (PPD), obtuvo el 21%, casi nueve puntos más que en las anteriores elecciones, pero no está claro si esta formación entrará en el Gobierno, pero sí es seguro que va a ejercer una gran influencia. “Hemos conseguido aquello por lo que llevamos tantos años luchando: convertirnos realmente en un partido popular. Lo importante ahora no es si estaremos o no en el Gobierno, sino que vamos a influir”, dijo Kristian Thulesen Dahl, el líder del partido que ha hecho de la lucha contra la inmigración su bandera.

Otros de los países en donde se realizaran elecciones en marzo, es el Reino de Holanda, donde actualmente  gobierna el partido liberal de la libertad y la democracia (VVD), liderados por el primer ministro Mark Rutte, ex ejecutivo de la empresa de alimentos anglo-holandesa Unilever, en coalición con el partido socialdemócrata (PvdA), ambas formaciones tienen mayoría absoluta en el parlamento (79 diputados).

La característica principal del sistema político holandés, es la cantidad de partidos políticos que se presentan a las elecciones, 28 en total, que junto al sistema electoral,  proporcional uninominal, conlleva un dispersión al multipartidismo atomizado, con lo cual  obligara a todos a arduas negociaciones para la formación del gobierno.

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Fuente: Parlamento Europeo.

El líder del partido de la libertad (PVV),  el xenófobo Geert Wilders,  que hoy tiene un bloque de 15 diputados,   ha hecho campaña con la crisis de los refugiados, planteando el cierre de las fronteras a los inmigrantes, la salida de Holanda de la UE, y por tanto del Euro, quiere volver a la moneda nacional el florín, además de prohibir el Corán.

La victoria en estas elecciones del partido de la Libertad y democracia (VVD), con 33 escaños,  no le alcanza para formar gobierno, y deberá hacer una coalición amplia, junto con los democristianos (19 escaños), los democratas66 (19 escaños), la unión cristiana (5 escaños), entre otros para asegurarse estabilidad Institucional.

El avance de los ultranacionalistas del partido de la libertad (PVV),  quedo certificado obteniendo el segundo lugar con 20 escaños, cinco más que en la anterior elección. Otra de las novedades en estas elecciones es el crecimiento del partido Izquierda Verdes  (Groen Links), que obtuvieron 14 escaños.

En la República de Austria, el partido liberal (FPO) es el que más ha crecido en los últimos 18 años, el antecedente de las elecciones del 1999, en donde este partido obtenía  más del 27 %, bajo el liderazgo de Haider, comenzó a inquietar a los líderes políticos europeos, en la actualidad  gobierna una  coalición integrada por  socialdemócratas (SPO),  y los populares (OVP), el partido liberal obtuvo 20,5% de los votos.  En  las elecciones presidenciales del año pasado, gano el ecologista Van der Bellen, por muy pocos  puntos al líder del partido liberal Norbert Hofer.

En Polonia gobiernan los ultraconservadores del partido Ley y Justicia, desde el 2015, obteniendo 242 diputados  de un total de 640, Beata Szydlo es la primera ministra, pero el líder del partido es Jaroslaw Kaczynski, (ex premier 2005-2007), un nacionalista católico, están alineados en el grupo de los conservadores y reformistas europeos junto a los tories británicos. El partido Plataforma Cívica (PO), obtuvo 133 diputados y dejo el gobierno después de ocho años, estos están alineados con el partido popular europeo (PPE). La izquierda socialdemócrata está fragmentada en la oposición, mientras que la novedad es la aparición de otro grupo más radicalizado es Polonia lo más importante, con 11 legisladores alineándose con el grupo de Europa de la Libertad y la Democracia Directa. En el 2015  hubo elecciones  presidenciales saliendo victorioso en segunda vuelta Andrzej Duda por el 51,5% del partido Ley y Justicia.

En la antigua Grecia, las elecciones del 2015, demostraron la atomización del sistema de partidos, en donde llegaron a participar hasta 18 fuerzas políticas,  dieron la victoria al partido Syriza, de izquierda, liderados por Alexis Tsipras, quien expresaba, “Habéis vencido el miedo y recuperado la esperanza. Nuestra victoria es una victoria de todos los pueblos de Europa que luchan contra la austeridad. Nuestra prioridad por encima de todo es devolver la dignidad perdida a Grecia, con un Gobierno para todos los griegos, nos hayan votado o no”. (El País: 26-1-2015).

Los derrotados fueron los integrantes de la coalición de gobierno, que habían  implementado el plan de ajuste y el desastroso  rescate de la deuda pública griega, pedido por la Troika,  tanto el partido conservador Nueva Dedocracia, del primer ministro saliente Andonis Sámaras (2012-2015), como el partido socialista (Pasok), encabezados por Evangelos Venizelos.

El dato que aparece es el crecimiento sostenido de Amanecer Dorado –nacionalista anti-globalizante- liderado por Mijaloiakos, plantean la salida de la UE y  deportar a todos los inmigrantes.

En Finlandia las elecciones de abril del 2015, llevo a la conformación de una coalición de tres fuerzas políticas, entre el partido del Centro que obtuvo 49 bancas, sobre 200 diputados que integran el Parlamento finlandés,  cuyo referente es el Primer ministro, Juha Sipila, junto con el partido conservador del actual ministro de Finanzas Alexander Stubb , y el partido nacionalista los Verdaderos Finlandeses del actual canciller Timo Soini, que por primera vez llega a integrar un gobierno, la fragmentación del sistema partidario, es tal que otorga  la posibilidad de que esta formación nacionalista, con criticas durísimas al funcionamiento del UE,  integre el gobierno, su crecimiento  es producto del fracaso de las políticas de ajustes de la coalición derrotada entre conservadores y socialdemócratas, que llevo a 9,2 % el desempleo, y una deuda pública del 59,3% del PBI.

  • Características de los partidos nacionalistas anti-globalizantes europeos.
  1. Poseen una posición ultranacionalista, que se traduce en la  recuperación del poder de decisión de los estados nacionales.
  2. Tienen un discurso opuesto a Maasstricht, que significa volver a las fronteras de cada país y recuperar la soberanía nacional, con la correspondiente disolución de la UE (al menos tal como se ha dado), y de la OTAN.
  3. Posición anti-inmigrante, rechazo a todo aquel que proviene de los países árabes, asiáticos y africanos.
  4. Desde el punto de vista económico es proteccionista, prioriza el mercado interno y que los empleos que se generen lo ocupen los de su propia nacionalidad
  5. Discriminación a las minorías, persecución y violencia con los marginales.

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En el gráfico observamos los niveles de población de origen musulmán en los países  europeos, Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia son los países con mayor población de origen musulmán, lo que explica en alguna medida el discurso anti-islámico de estos partidos políticos nacionalistas.

  • Conclusiones:

La primera aproximación es que en los últimos 20  años estos partidos fueron creciendo, a medida que avanzaba la crisis del capitalismo globalizador, con la aplicación de políticas de austeridad y ajustes, trayendo como consecuencia desigualdad social.

Pueden modificar el escenario político europeo, pero difícilmente puedan gobernar en solitario, siempre integrando una coalición de gobierno.

Pero claramente no van a  revolucionar el régimen político, simplemente buscan recuperar atribuciones para los Estados  Nacionales y limitar fuertemente la inmigración, porque así los demuestran cuando están en posiciones de gobierno.

El primer paso de estos grupos políticos es llegar al gobierno para imponer su programa en materia exterior reducir la participación de sus países en la UE, en  lo relacionado a los inmigrantes reducir fuertemente su presencia en sus comunidades, y en lo relacionado a lo económico aplicar políticas de protección al mercado interno, en ningún caso hay una crítica a las políticas neoliberales.

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