Vienen por nosotros y debemos defendernos

Primero apresaron a los comunistas, y no dije nada porque yo no era un comunista. Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío.  Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era ni obrero ni sindicalista. Hoy vinieron por mí, pero ya es demasiado tarde.

Por Lic. Alfredo Buglioni y Lic. Alfredo Mason.

Hay dos acontecimientos casi simultáneos que deben llamarnos a una breve reflexión: la aprobación de la reforma laboral en Brasil y la represión a los obreros de Pepsico (fusión de Pepsi-Cola y Frito-Lay desde 1965).

En Brasil la esclavitud era legal hasta el 13 de mayo de 1888, en 1906 se realiza el I Congresso Operário Brasileiro que echó las bases de la Confedereçâo Operária Brasileira y con la llegada de Getúlio Vargas en 1930, se crea el Ministerio de Trabajo, estas referencias quieren señalar hasta donde la reforma laboral retrotrae la condición de los trabajadores en ese país: hasta los primeros años del siglo XX, detrás está solo la esclavitud.

Esta reforma sostiene los siguientes puntos:

• Tienen preeminencia los acuerdos privados sobre las disposiciones legales (no importa lo que dice la ley si los empresarios y CEO’s arreglan otra cosa con los trabajadores).
• La empresa dispone cuando y como se pueden tomar las vacaciones los trabajadores, pudiendo partirlas hasta en 3 veces.
• No se negocian salarios mínimos, aguinaldos y aportes al fondo de garantía .
• Se amplía la jornada de trabajo a 12 horas .
• Se establecen los salarios por hora, lo cual es más que el trabajo a destajo (contrato de locación de obra y/o servicios) sino que coloca a todos los trabajadores en las condiciones que se encontraba el personal de casas particulares antes de la sanción de la ley 26.844 del 2013 en Argentina.
• Se crea la figura del «trabajador autónomo exclusivo», o sea, se elimina la relación de dependencia, evitando la patronal el pago de las cargas sociales y los reclamos de indemnización por despido.
• Los acuerdos a los que se lleguen entre una empresa y su personal no requieren validación sindical.
• La liquidación de horas extras quedan a criterio del empresario, pues estarán fuera de convenio.
• Se dificulta y encarece el acceso a la Justicia Laboral.
• Se elimina el pago de horas por desplazamiento.
• Los despidos no requerirán la homologación sindical, estarán exclusivamente bajo criterio empresarial.
• La realización de despidos colectivos no requerirán intervención sindical.
• Restringe y fija los límites de las indemnizaciones.
• Permite que las mujeres embarazadas y en período de lactancia realicen trabajos insalubres.
• Se eliminan los 15 minutos de descanso previo al inicio de horas extras.

Los defensores del neoliberalismo denominan a esto modernizar el mercado y galvanizar la economía (Madrid. El País, 12.07.2017).

Michel Temer en Brasil se corresponde con Mauricio Macri en Argentina, son la misma cara del neoliberalismo, por eso, frente a la certeza que la Justicia Laboral iba a ordenar la reincorporación de los trabajadores a la empresa Pepsico –junto con la gobernadora Vidal- mandó reprimir por orden de la Justicia Penal.

Es necesario mostrar al mercado que se está dispuesto criminalizar la protesta laboral. Para ello suponen que el artículo 14 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho al trabajo y el 14 bis que hace lo propio con la organización sindical, deben estar supeditados al 17, que hace referencia a la inviolabilidad de la propiedad privada.

La primer conclusión a la que llegamos es que la «troika» que conduce a la CGT, y particularmente, Rodolfo Daer, deben dar explicaciones de su silencio de esta flexibilización «manu militari», como así también por la vergonzante convocatoria para el 28 de julio a una reunión para elaborar un documento y plantear como medida de fuerza, para cuestionar este avance sobre los derechos de los trabajadores, una movilización el 22 de agosto (parece que tienen miedo que si los trabajadores ganan la calle van a vivar a Cristina).

La segunda conclusión es que, el poder de Macri y los CEO’s no surge de una construcción política que expresa sectores sociales sino de un grupo concentrado de poder que, la voz popular, lo sintetizó en «los ricos». Por eso no le importa apalear trabajadores que han quedado desocupados, quitarles las pensiones a los discapacitados, a las viudas, buscar eliminar la obligatoriedad de la vacunación a los pibes.
No hay «duranbarba» que aguante la imagen de 8 cuadras de cola durante horas para comprar alimentos con descuentos porque no alcanza la plata.

Lo único que los puede frenar es el triunfo rotundo de la única oposición real, aquella que con la “Unidad Ciudadana” encabeza Cristina Fernández de Kirchner y como dice el tango, el resto es puro cuento.

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